En un mundo de liebres
Se sentía como una tortuga en un mundo lleno de liebres, donde las respuestas tenían que ser rápidas sin tener tiempo a pensarlas, donde el más rápido era el más premiado y el último siempre el más criticado. Siempre llegaba última, ya sea porque se enteraba tarde o porque cedía el paso a los demás, pero siempre quedaba última. En un mundo en el que las relaciones eran a su parecer fugaces, ella se preguntaba cómo podían olvidar un alma tan fácilmente, y es que se pensaba que los demás eran como ella, porque en su interior no concebía otras opciones. "Mi reloj interno va más lento que el de los demás" pensaba ella, y aquello la hacía sentirse fuera de lugar, sin encontrar un sitio en el que encajar, sin encontrar alguien con quien conectar. Intentaba por todos los medios aparentar ser una liebre y por momentos los conseguía, pero le resultaba agotador. Le costaba más tiempo adaptarse a alguien y sentirse cómoda, pero cuando lo conseguía, por una razón y otra esa persona se al...