Fugaz
El dolor se antoja eterno, los besos parecen fugaces, la vida se divide en segundos, pero...
¿segundos escritos o segundos aleatorios?
En todo caso, se nos escurren entre los dedos como el agua de un río, un agua helada que a veces se torna como cuchilladas que penetran la piel, sin verse a simple vista, pero sintiéndose igual.
La vida es como una serie interminable de desdichas con breves pausas publicitarias de felicidad, algo que se torna fugaz.
Por eso intentamos desesperadamente aferrarnos a esos buenos momentos y los buscamos forzosamente intentando no hundirnos en nuestra mente.
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