Felicidad propia

Hay un dicho que dice: los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y es que cuando estamos borrachos somos como niños, lloramos sin reprimirnos cuando nos sentimos tristes o reímos mucho, actuamos sin pensar, solo hacemos el tonto, sacamos nuestro yo interior más primitivo e infantil. Hay algo en ello que hace que la gente quiera volver a sentirse así, tanto que muchos se pasan y terminan sintiéndose fatal al dia siguiente. 
Dándole vueltas a todo esto me ha venido una pregunta ¿y si cuándo estamos borrachos volvemos a ser como niños y por eso nos gusta? Buscamos ese momento de felicidad y siempre queremos más. Pero no hay que hacer que nuestra felicidad dependa de algo así o de alguien, porque nos hacemos dependientes, adictos y cuando nos falta se nos viene el mundo encima, ahí es donde nos damos cuenta que al final solo quedamos nosotros mismos, que debemos luchar por nosotros, querernos y crear nuestra propia felicidad. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Amargo relleno

las relaciones, con el frigo.

Con fecha de caducidad